Creo ver en decadencia el liderazgo fundado en autoritarismos cegadores. Una suerte de capacidad que ostenta la persona de tomar por sí misma una decisión, más allá de otras voces que puedan modificarla.
Creer en la autonomía para decidir como una actitud conveniente no parecería ser beneficioso. Esto ocurre con los líderes que resuelven a partir de su autoritarismo a ultranza. Una postura que los lleva a decidir alejados de enriquecer sus perspectivas con el aporte de sus colaboradores.
¿¿Por qué actúan así???
Es posible que la decisión autónoma e inconsulta sea una técnica de reafirmación de poder. Generada esencialmente en tiempos relativamente lejanos que volvieron funcional esta postura. Pero que pienso se encuentra en crisis en nuestros días.
Si el líder gritó durante veinte años y le fue bien, ¿Por qué dejaría de gritar? Si resolvió esencialmente consultando con su almohada, ¿Por qué dejaría de hacerlo?
Su postura se funda en una estrategia que le resultó funcional y consolida su comportamiento. El problema no está en la lógica que motiva la conducta, sino en su apego y tal vez el desconocimiento de su incidencia que lo lleva a actuar obnubilado de convicción.
El autoritarismo para avanzar en decisiones estratégicas no es positivo para la gestión inteligente de las organizaciones. Basta pensar en cualquier investigación de rendimiento de equipos para concluir que los resultados se potencian en forma considerable frente a lo logrado por una persona.
Así como cuatro ojos ven más que dos. Dos mentes piensan mejor que una. Y cuatro logran mejor resultado que dos.(Leer más)










Todavía hay quienes no se dieron cuenta. Pero Internet es en verdad una extensión increíble del intelecto de la sociedad.





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